Bajo la dirección de Fábio Puget, la institución verde y blanca presentó un enredo que profundiza en la revelación del oráculo y el compromiso con el señor de los bosques. La narrativa situó la acción en el corazón de la selva, donde el rito entre el cazador y la tierra da origen a una fuerza protectora que garantiza la abundancia.
La propuesta artística de la comparsa para este 2026 invita a un viaje hacia la esencia misma de la esperanza, simbolizada a través del arco y la flecha de su patrón. El despliegue en la pasarela recreó el reino encantado de Jurema, un espacio místico donde la naturaleza cobró vida y los integrantes de la institución se reconocieron como legítimos herederos de un pacto ancestral de cuidado y respeto.
Con el corazón encendido en sus colores tradicionales, Zum Zum trascendió lo meramente estético para posicionarse en una defensa activa de la selva, la fe y la vida. Bajo el grito de ¡Okè Aró!, la comparsa fundamentó su desfile en un vínculo sagrado y real, profundamente arraigado en la identidad de sus componentes, quienes este año se transformaron en guardianes del legado de Oxóssi.