El carnaval de Monte Caseros siempre fue más que un simple espectáculo de temporada, destacándose por ese entramado que componen la memoria de su comunidad, la destreza artesanal y un sentido de pertenencia propia de los comparseros de la costa del Río Uruguay. La reciente sanción del Senado de Corrientes, que declaró oficialmente Fiesta Provincial al Carnaval Artesanal, formaliza un reconocimiento que los protagonistas y el público vienen construyendo desde hace décadas, entre el trabajo minucioso de las vestimentas y el pulso de los corsos. Impulsada originalmente en la Cámara de Diputados por Valeria Pavón y respaldada tras su análisis en comisiones, la ley no solo otorga densidad institucional al festejo, sino que proyecta a esta celebración hacia la escala de las grandes festividades nacionales.
Emparejado a este avance institucional, el Carnaval Artesanal ratifica su nivel de espectáculo mediante sus destacadas participaciones en el escenario mayor de Corrientes Capital en las dos últimas temporadas. Mientras que el año pasado Orfeo se coronó con el título del carnaval provincial, este año fue el turno de Carumberá de llevar el brillo y la identidad al corsódromo Nolo Alías.
Al evaluar el salto al nuevo estatus, el intendente Juan Carlos Álvarez definió la medida como “un reconocimiento a la historia y la cultura de la ciudad, así como al trabajo de todas las generaciones que contribuyeron a construir la tradición carnavalera”. También se refirió al tema Graciela Borré, empresaria y responsable de Alma Producciones, firme privada encargada de la organización del carnaval en Monte Caseros. La empresaria definió a la celebración como “la industria sin humo que genera empleo los 365 días del año” y planteó como próximo objetivo conseguir el reconocimiento como Fiesta Nacional.
La relevancia de esta distinción reside también en la capacidad de la festividad para seguir tejiendo alianzas en la frontera, donde la idiosincrasia correntina del carnaval extiende relación con el samba brasileño y la tradición uruguaya, fortaleciendo la iniciativa de articulación junto a las comunidades de Bella Unión y Uruguayana para la creación del Carnaval sin Fronteras. Reflexionando sobre la identidad compartida en el margen del río, Álvarez concluyó que el objetivo central consiste en “compartir esta pasión que forma parte de la idiosincrasia que nos une en la región, visibilizando a nuestra ciudad como sede receptora y generadora de turismo”.
